Una introducción a las simulaciones Parte II

ENFOQUE

fotoGabySpitzPor Gabriel Spitz PhD.
Director de Accenture responsable por Human Performance para Latinoamérica

En la entrega anterior repasamos un poco la historia de la simulación como método de aprendizaje, contemplando algunos de los impactos que han tenido y seguirán teniendo los avances tecnológicos sobre ellas. Luego resumimos qué constituye una simulación, llegando así a descubrir que hay muchos juegos basados en la simulación y que estos por naturaleza son didácticos. Concluimos en que una importante consecuencia del desarrollo de estos juegos es el hecho de que hay nuevas generaciones de aprendices con características y expectativas muy diferentes a las de hace 20 o 30 años atrás, con lo cual el uso de simulación como método de aprendizaje en el ambiente laboral ya es visto por esta generación como algo cotidiano.

Cerramos enumerando los distintos tipos de simulación y empezamos a tocar cuándo conviene usar este método, debido a que utilizarlas dentro de una estrategia de capacitación es una decisión compleja, con muchos factores a considerar desde el tipo de simulación, de sistema, procedural, actitudinal o ambiental a cómo implementarla, distribuirla, medir su efectividad etc.

La efectividad de una simulación depende de la correlación entre los objetivos que se quieran lograr y la filosofía con la cual fue hecha la simulación.

Seleccionar la filosofía con la cual se creará la simulación puede ser la tarea más difícil de todo el diseño y desarrollo. En la mayoría de los casos, es aquí donde se debe decidir si simular o no.

Simular absolutamente todo asegura el fracaso, dado que esto aumenta el número de formas de completar un objetivo de desempeño al punto tal que es agobiante.

 ¿Qué características tiene una buena simulación?

La efectividad de una simulación depende de la correlación entre los objetivos que se quieran lograr y la filosofía con la cual fue hecha la simulación. Sin embargo hay a ciertas características que son comunes a toda buena experiencia de simulación.

Complejidad

Puede tener muchos niveles de complejidad dependiendo de los objetivos de aprendizaje; hay simulaciones que tienen distintos caminos para transitar por las actividades ofreciendo opciones en momentos de decisión del aprendiz y en base a sus decisiones dándole distintos resultados. Otras pueden ofrecerle al alumno la posibilidad de controlar variables cuantitativas y observar el efecto en otras variables como resultado de un algoritmo.

Por supuesto que cuantas más opciones o puntos de decisión haya, más complejos serán los algoritmos y por ende la simulación. Una simulación como SIMS es lo más complejo que se ha visto dado que tienen casi libertad absoluta para tomar cualquier acción que quiera.

Claro que SIMS no es una simulación diseñada para aprender, pero es indicativa de dónde está el balance entre interactividad/realismo y complejidad de desarrollo. En el pasado, las simulaciones menos complejas han sido decepcionantes por su poca atracción, entonces se convierte en un esfuerzo contraproducente donde el alumno siente que es un ejercicio tedioso y preferiría que le digan que tiene que aprender sin hacer la actividad.

Una buena simulación utiliza justo la complejidad apropiada para los objetivos de aprendizaje planteados por la experiencia siendo simulada. Además de esto hace que la interacción sea lo más natural posible, reteniendo los aspectos divertidos de tomar decisiones y observar los resultados.

Muchos piden poder diseñar y construir simulaciones sin expertos y hacerlas más populares y baratas pero ¿porqué se debería esperar una alta efectividad de aprendizaje sin la alta complejidad y profundidad de conocimientos necesarios para el diseño y desarrollo de simulaciones? ¿Se imaginan remedios o aviones diseñados y producidos por cualquiera cuando se necesitan expertos para crearlos?

Feedback

El feedback es una parte integral del ciclo de aprendizaje donde vemos el resultado de nuestras acciones y nos permite corregir con la intención de mejorar en base a nuestros objetivos. Cuando los alumnos son activos en ambientes simulados tienen la libertad de cometer errores sin riesgo, que a su vez los hace estar más predispuestos a recibir e internalizar conocimientos nuevos que si hubieran estado escuchando una charla en forma pasiva.

Los buenos ejemplos de feedback deben asegurarse de que el alumno no tomó las decisiones correctas accidentalmente basándose en objetivos de aprendizaje con conductas observables dentro del ámbito de la simulación (o sea limitado por las opciones abiertas al alumno en ese instante). El feedback correspondiente a estas conductas observables idealmente llevaría al alumno a reflexionar sobre sus decisiones y acciones sin darle la respuesta correcta, guiándolo a fuentes de información o recursos que le permitan deducir lo correcto en cada situación.

Las simulaciones ofrecen tremendas ventajas sobre las formas de aprendizaje tradicionales como conferencias, manuales o instructores.  Comprometen a los alumnos con su aprendizaje a la vez que los ayuda a retener y aplicar lo aprendido.

Aún cuando el alumno ha decidido y actuado correctamente, el feedback positivo como reesfuerzo es una herramienta muy potente de motivación y por su puesto si hace referencia a aspectos estratégicos de la empresa u organización también se convierte en una poderosísima herramienta de comunicación homogénea para todos.

El ciclo de intentar, fallar, analizar, deducir lo que hizo mal, armar un plan de qué hacer y luego volver a intentar, es el proceso natural de aprendizaje que de una forma u otra hacemos todo ser humano (no todos aprendemos de la misma manera pero sí es cíclica la forma de aprender de cada uno).

Teniendo en cuenta que aprendemos 80% de lo que experimentamos en forma de vivencia, el feedback en el ambiente simulado podría entenderse como fundamental.

Además, dado que cada persona tiene preferencias con respecto a cómo recibir la información, ésta suele tomar muchas formas distintas: texto, audio, gráfico, video, etc. Las buenas simulaciones por lo tanto utilizan cuanto medio sea apropiado para brindar feedback apuntando a lograr una mayor retención por parte del alumno, pero también acceder a cuanto estilo de aprendizaje pueda para cada alumno.

Contenido

Aparte de las situaciones que se plantean dentro del entorno simulado, el alumno debe contar con varias herramientas complementarías pero imprescindibles para asegurar un buen aprendizaje. Un ejemplo de esto podrían ser las bases de información de soporte para toma de decisiones, como es el caso de asientos contables de años pasados, cartografía para diseño de urbanismo, material de referencia o incluso experiencias sobre aspectos actitudinales como motivación o liderazgo.

Estas bases de información deben estar disponibles a lo largo de toda la experiencia y ser suficientemente amplias como para poder evacuar todas las dudas que le puedan surgir a un alumno durante su proceso de aprendizaje. Vendría a ser comparable con tener acceso a una biblioteca, Internet, gente con su experiencia y expertos donde pueda recurrir para evacuar dudas o captar nueva información que le permita tomar mejores decisiones.

Otro aspecto importantísimo que ya hemos mencionado pero vale recalcar es que el contenido y contexto reflejen fielmente la realidad en la cual luego se tendrá que desempeñar el alumno. No es menor este tema ya que si una simulación tiene todos los "chiches", bases, feedback, interfaz, etc., pero no es realista, se convierte en una farsa para el alumno. El mismo luego no aprende porque no puede transferir lo vivido en la simulación a su vida real y sólo genera disconformidad y enojo en la población siendo capacitada. Por supuesto que si esto requirió de inversión, que indudablemente sí, esa inversión no se recupera nunca.

¿Cómo se pueden incluir dentro de los planes de capacitación?

Las simulaciones pueden funcionar muy bien tanto dentro como fuera de la clase. Se utilizan como ejercicios en computadora dentro de un curso presencial, como elementos autónomos pre/post clase o completamente independientes y en línea.

Un ejemplo común para el uso de simulaciones autónomas es dentro de un programa de nuevas incorporaciones a una empresa, donde se les puede simular las situaciones desafiantes de trabajo permitiéndolos experimentar, en un tiempo concentrado, mucho más trabajo de lo que podrían hacer de otra forma. Al estar inserto dentro del programa más amplio, mensajes estratégicos o de otra índole (seguridad o carrera), se pueden reesforzar por otros medios también.

En general hay que contemplar que cuanto menos familiarizada esté la audiencia con el ambiente siendo simulado más soporte y contención necesitarán, y ésta podrá ser brindada por la simulación en sí, en una clase o virtualmente por colaboración.

¿Cuáles son las barreras a una implementación exitosa?

Barreras técnicas que existían antes desaparecen cada vez más rápidamente. Van a generarse nuevas discusiones centradas en si usar hardware local de la PC o mucho ancho de banda, que más que barreras serán decisiones de diseño conceptual.

Una barrera potencial es la popularidad misma de las simulaciones que permite que se traten de vender o implementar cuando no es necesario ni conveniente. Para superar ésta, es necesario que los compradores de simulaciones tengan claro el propósito de la simulación además de saber cómo se integra al ambiente de capacitación antes de comenzar el proceso de desarrollo.

Una muy buena herramienta para evitar dificultades de implementación y asegurarse que el proveedor tenga suficiente experiencia para planificar y desarrollar una buena simulación, es exigir un diseño conceptual de cómo quedaría la solución final. Este debe, principalmente plantear cómo se resolverán los objetivos de aprendizaje tanto pedagógicamente como técnicamente.

Para evitar posibles problemas organizacionales se deben preparar canales de soporte para los alumnos y asegurarse de que estos tengan el tiempo adecuado para realmente compenetrarse en el proceso de aprendizaje. Estos esfuerzos deben incluir acciones de marketing interno y soporte técnico para alentar a los alumnos a participar y estar seguros que no estarán solos durante su aprendizaje.

Las simulaciones ofrecen tremendas ventajas sobre las formas de aprendizaje tradicionales como conferencias, manuales o instructores.  Comprometen a los alumnos con su aprendizaje a la vez que los ayuda a retener y aplicar lo aprendido. Permiten que personas con distintos estilos y tiempos de aprendizaje cumplan con los objetivos a su ritmo y velocidad. Incluso con la reducción de costos tecnológicos y la continua perfección de los sistemas que soportan simulaciones se hace más accesible utilizar sus potentes capacidades para motivar a los empleados y mejorar sus grados de retención del conocimiento y por ende valor.

Tags:  e-Learning simulaciones gabriel spitz human performance learning review
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