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Revista Learning Review Latinoamerica

“Estamos viendo una transición histórica fantástica”

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Autor de "Nativos digitales. Dieta cognitiva, inteligencia colectiva y arquitecturas de la participación"
Por Victoria Esains

El reconocido filósofo y autor de varias obras conversó con LEARNING REVIEW sobre su nuevo libro, y en relación a los nativos digitales, la alfabetización, y el resquebrajamiento del viejo modelo de las instituciones educativas.

libro_nativosdigitalesEl libro "Nativos Digitales" como explica Alejandro Piscitelli, es un cierre de un doble trabajo: por un lado sus 5 años en Educ.ar, y por otro el trabajo en la Cátedra Procesamiento de Datos de la UBA. El autor observa que el libro plantea un rediseño en temas educacionales, que tienen que ver con la  transmisión. "Si bien uno cree que la universidad, o el sistema educativo formal, es el que transmite, en realidad es una visión bastante errada, porque se transmite de muchos otros lados. Ese polo broadcast, ese polo hegemónico de la institución educativa como monopolio del conocimiento se resquebrajó hace varias décadas, pero más que nada en los últimos 10 años. Un poco el libro trata de reflexionar sobre ese tema."

Learning Review: En el libro habla de la alfabetización digital, que se tiende a pensar que implica aprender a usar la computadora, pero usted plantea que es muchísimo mas...

Alejandro Piscitelli: Lo interesante de los conceptos es que están vivos. Los conceptos reviven y también se mueren. Lo que era la alfabetización digital hace 20 o 30 años era una cosa, y hoy es otra. Se tiene como un piso, que está dado por la conectividad, que en general es poca y mala en todo el mundo, porque es de nichos, y el equipamiento es caro y malo. El modelo de computadoras que estamos usando es igual que hace décadas, recién ahora hay algunos intentos de cambiar.Después están las cosas que importan, que tienen que ver con la apropiación y que tienen que ver con la producción. En el caso educativo nunca se pasó de las dos primeras, de conectividad y equipamiento.

"Esta "fantasía" de que todo se va a hacer web 2.0, especialmente en la universidad, hay que "tomarla con pinzas". Porque en realidad vivimos en el capitalismo...y el capitalismo no es muy democrático que sepamos".

La alfabetización digital es una cosa que, curiosamente, inclusive en empresas importantes que  ayudan muchas veces a los gobiernos a implementarla, siguen concibiéndola de manera muy pobre, como ofimática, o como el simple manejo de la máquina. Esto tiene que ver con lo generacional; de repente a una persona que nunca usó nada enseñarle eso tiene sentido. Pero imaginate que en las escuelas enseñen a usar Word como programa... ¿Qué tiene que ver eso con la alfabetización digital? Es una aberración, es algo realmente desfasado 20 años en el tiempo, e ignorante de todos estos fenómenos de aprendizaje, de aprendizaje lateral, de aprendizaje por ósmosis. Desconocen a los nativos digitales, que deben tener entre 30 o 20 años, y si bien no vienen con una computadora debajo del brazo ni nada por el estilo, tampoco necesitan que les enseñen esas cosas.

LR: ¿Y cuál sería la clave para empezar a hablar de alfabetización digital?

AP: El núcleo del asunto es: ¿qué es la alfabetización? y ¿para qué? Históricamente tenía que ver con la gramática, con el aprendizaje de las reglas del lenguaje, y de la aritmética. Era la posibilidad de que un analfabeto adquiera habilidades básicas para poder aprovechar las ventajas de la sociedad y no quedar al margen.

Lo digital tiene que ver con que eso no te alcanza hoy. Hay que saber leer y escribir, pero tenés que saber muchas otras cosas, como inteligencia emocional, empatía. Como dice Howard Gardner, todos tenemos 7, 8, 9 inteligencias, y esas no están contempladas en la alfabetización tradicional. Esto me lleva al otro tema que es la formación; en cualquier disciplina o tradición, como una estereotipia de ciertas habilidades que son valoradas curricularmente, que son las que se miden en las pruebas de competencia, y que muchas veces lo que suponen es una negación en las personas de otras habilidades, que no son lógico-lingüísticas ni son matemáticas.

Hay un montón de habilidades que tienen que ver obviamente con el uso de la computadora, con la navegación en Internet, con la producción colaborativa. Que tienen que ver con diseñar proyectos de formación propios, y que en definitiva -en el mediano plazo- los podemos imaginar como una educación usuario-céntrica, en lugar de maestro-céntrica. Una formación mucho más heterodoxa, mucho más variada, más individualizada. Pensá que este es un modelo totalmente tayloritsa: una persona se para delante tuyo, le dice lo mismo a todo el mundo, uno entiende lo que puede y como puede, se evalúa a todo el mundo por igual, y ya está, listo. Y eso sería casi un imprinting, como dice Konrad Lorenz. Empezás en ese sistema a los 4 o 5 años, y te recibís pasados los 20. Estudiaste toda tu vida formateado en esta estructura que es una pedagogía de la repetición, que no tiene nada que ver con lo que estamos hablando ahora de una pedagogía de la participación o pedagogía de la intervención.

LR: ¿Conoce ejemplos o experiencias que se estén dando en el mundo que rompan con estos modelos?

AP: Sí, pero no tienen que ver con la tecnología. Escuela activa o escuela divertida, escuela integral o escuela para los sentidos, hace muchísimas décadas que existen. Hay muchos tipos de escuelas donde siempre trataron de hablarle no solamente a la mente sino al cuerpo también.

"Creo que estamos viendo una transición histórica fantástica -que hay que ver cómo la aprovecharemos o desaprovecharemos-, en esto de cómo la tecnología puede personalizar e individualizar cosas que antes eran impensables".

Recientemente estuve viendo algo que están trabajando en Europa sobre todo, también en Canadá, que se llama Entornos Personalizados de Aprendizaje. Stephen Downes es la cabeza de esto a nivel mundial. Tiene mucho que ver con esto de que cada uno siga a su propio paso, pero desde su propia producción. Me parece que es una buena línea de trabajo hacia donde hay que ir; y con estas herramientas que tenemos ahora se puede hacer una enseñanza y un aprendizaje muy a medida.

LR: ¿Cree que el aprendizaje informal ayudado por las herramientas web 2.0 sea una corriente renovadora?

AP: No hay que caricaturizar, porque hay muchas variedades de enseñanza y aprendizaje. El paradigma del broadcast, de la clase magistral en algunos lugares nunca fue estrictamente así. Tiene que ver más que nada con las humanidades, y sobre todo con las ciencias sociales, donde siempre estuvo la idea de que había un corpus y que básicamente lo que había que hacer era transmitirlo, y que la dimensión de práctica y de experiencia era paralela o era subsidiaria.

Ahora, esta "fantasía" de que todo se va a hacer web 2.0, especialmente en la universidad, hay que "tomarla con pinzas". Porque en realidad vivimos en el capitalismo...y el capitalismo no es muy democrático que sepamos. Entonces, tenemos los modelos de instituciones de hace tantos años, el del hospital, la cárcel, la escuela, con ese formato. Mientras las instituciones o las relaciones de producción no varíen mucho, yo creo que apostar a ponerle la etiqueta 2.0 a cualquier fenómeno en general no funciona.

Si bien existen empresas realmente creativas 2.0, grandes y chicas, emprendimientos chiquitos, Pymes que van adoptando el 2.0 o un modelo larga cola. Hay distintas cosas que están dando vueltas, pero siguen siendo lo minoritario.

LR: Estamos en un momento de transición, donde todavía las personas a cargo tienen otra cabeza; ¿cree que cuando los nativos digitales seamos "mayoría" se producirá un cambio más completo? ¿Se cerrará un ciclo?

AP: En tu pregunta hay varias aristas.  Una, el conflicto de generaciones perpetuo;  en algunos momentos de transición puede que se note más la diferencia y después puede que se note menos, pero nosotros todavía no hemos visto nada de lo que es la digitalización de la vida cotidiana, estamos en la edad de hierro, todo es tan torpe, tan complicado. Todavía accedemos a la  información a través de aparatos, en vez de directamente algo como el 6to sentido de Patti Maes, o cosas más transparentes, de interfaces casi invisibles.

Lo otro es más de fondo. El poder, la política y la economía son duros como para que uno imagine que la tecnología funcione como un solvente y pueda disolver toda esa costra, y convertirse en algo dinamizador. En eso estoy cada día más de acuerdo con Ken Robinson, un inglés que acaba de sacar un libro que se llama "The Element". Él dice 3 cosas que atraviesan todo este tema. Primero dice que la gente tiene una vocación genética a favor de la creatividad, después que el futuro es absolutamente impredecible (pero no de acá a 50 años, de acá a 2 o 3 o 5). Y lo tercero, que los chicos tienen una flexibilidad cognitiva y emocional enorme. Y después establece que la que se encarga de matar la creatividad, de venderte la idea de que el futuro es previsible, y entonces que vale la pena tener todo atado para poder moverte con cierta facilidad en el orden, y sobretodo mata la capacidad de hacerse preguntas, es la escuela.

"Ese polo broadcast, ese polo hegemónico de la institución educativa como monopolio del conocimiento se resquebrajó hace varias décadas. Un poco el libro trata de reflexionar sobre ese tema".

Él dice la escuela, yo diría los sistemas formales de aprendizaje, o los sistemas de vida más estandarizados. En ese sentido creo que estamos viendo una transición histórica fantástica -que hay que ver cómo la aprovecharemos o desaprovecharemos-, en esto de cómo la tecnología puede personalizar e individualizar cosas que antes eran impensables.

Por ejemplo, la digitalización de los libros de texto en California, o las laptops de OLPC entregadas por el Proyecto Ceibal en Uruguay son points of no return, son momentos en los que decís: la historia se abre en dos. Porque te imaginabas que nunca iba a llegar una máquina a cada chico, nunca ibas a tener otros libros que no fueran en papel.

Yo creo que las cabezas de los adultos están formateadas en muchos años. El adulto tiene unas matrices de largo plazo, y unas matrices que lo apoltronan y lo tranquilizan, y lo hacen esperar que el futuro sea como el pasado. El nativo a lo mejor se da cuenta de que el pasado no dura tanto como antes, y que estamos viviendo en un mundo enormemente complejo, y que el testimonio no es un deseo. Yo siempre digo que la cápsula del tiempo son las series de televisión. Lo que se llama ahora la segunda era dorada de Hollywood, las series de HBO de los últimos 10 años. ¡Son de una complejidad! Es muy llamativo que contrariamente a esta idea de que los chicos son tontos y no entienden nada, tienen una cabeza que está mucho más sintonizada con esta complejidad. Y los políticos no, los políticos ven el mundo en blanco y negro. Creo que estamos en un momento histórico bien complejo, bien incierto, pero al mismo tiempo lleno de ejemplos de creatividad, de invención de innovación, de emergencia de cosas nuevas todo el tiempo.

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