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Columnista
Kfé, Kdetes y Kpacitación. La capacitación en contextos críticos
Por Enrique Behrends
Gerencia de Recursos Humanos de Banco de Galicia
No teman, no se trata del mentado Ku Klux Klan, ni de una reiteración entusiasta del tan conocido estilo K.
Más bien estoy pensando en las reacciones instintivas de las organizaciones cuando emerge una crisis. Se trate de una caída de las ventas, un brote de hiperinflación, una devaluación, un corralito... o algún otro evento del tipo... ¡hagamos algo que el mundo se acaba!
En mi experiencia en la zigzagueante y adrenalínica vida económica de nuestro país, puedo decir que lo he vivido no menos de siete u ocho veces.
Suenan las alarmas, el balance se va al rojo y rápidamente se decide suspender el café libre (a veces se cierra el comedor también); se echa a los cadetes (en algunos casos algún gerente también); y se suspende la capacitación porque "es un gasto que por el momento no podemos afrontar" o "sabemos que es una inversión pero hoy tenemos otras prioridades".
Situaciones en que la capacitación ha devenido en "variable de ajuste", he vivido varias.
Pero, ¿no era que "nuestro principal activo es la gente" o "somos una empresa basada en el conocimiento"? Y si estas afirmaciones fueran ciertas, ¿¿ no debiéramos actuar contracíclicamente, haciendo un esfuerzo especial para mantener a nuestra gente en el pico de sus potencialidades??
¿Cuáles son los objetivos que debemos buscar en una etapa de crisis respecto de las personas que integran la organización? Repasemos brevemente:
- Mantener la capacidad operativa. Esto requiere reciclar conocimientos, adecuándolos a cambios tecnológicos y normativos.
- Reforzar la comunicación, manteniendo informado a todo el personal.
- Incrementar la motivación, abriendo el acceso a nuevos conocimientos.
- Reforzar la empleabilidad, adquiriendo nuevos perfiles y/o competencias.
Para el logro de estos objetivos, en contextos críticos, debemos aplicar un poco de creatividad porque:
- no podemos invertir en costosos viajes (pasaje, hotel, estadía);
- contratar afamados consultores/instituciones educativas en proyectos de largo aliento;
- invertir mucho tiempo en situaciones del tipo aula, expositor, café, galletitas, etc.
Pero sí podemos hacer algunas cosas tales como:
A) Aprovechar las circunstanciales visitas de especialistas internos, representantes de recursos humanos, colegas de otras gerencias, a oficinas, sucursales o establecimientos, para organizar actividades de capacitación "in situ" en base a programas pre-diseñados.
B) Utilizar el e-mail como medio de información y motivación. Puede ser una central de consultoría y orientación.
C) Promover concursos sobre tópicos determinados que motiven a la consulta de materiales, normas, instructivos, etc.
D) Mantener y expandir la utilización del recurso de e-learning del que dispongan. Promover el intercambio de información entre los expertos de contenido y los usuarios a través de e-mail.
Ninguna de estas alternativas supone una erogación adicional a los gastos fijos que la empresa ya tiene.
Requieren sí de creatividad en la concepción de actividades, una fluida relación con los sectores involucrados y liderazgo.
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